Jorge Baraboglia: “Tengo ganas de volver y si los ángeles lo desean en 3 o 5 meses estaremos acá”
Jorge Baraboglia: “Tengo ganas de volver y si los ángeles lo desean en 3 o 5 meses estaremos acá”
Jorge Baraboglia es un profesional lamatritense especializado en medicina ortomolecular. Habló con “De igual a igual” sobre sus intenciones de radicarse nuevamente en la ciudad. Recordó su infancia y su vida durante su juventud. Explicó cuál es su labor y cómo se alimentan las personas.
“Mi apellido está asociado al balneario pero mi familia, desde que nació mi papá en 1916 y nueve hermanos más nacieron en General La Madrid”, comenzó contando.
“Yo me fui a estudiar medicina en el año 1962 pero mi primera experiencia laboral fue en ROAL Publicidad, Rolando Godoy y Alfredo Chiste hicieron una propaladora y yo tenía 12 años pero tenía la voz un poco más de adulto y le decía “quiero trabajar con ustedes” hasta que un buen día yo estaba de vacaciones en la casa de un tío y mi mamá me manda una carta, no había WhatsApp, y decía “de ROAL preguntaron por vos”, largué todo y me vine”, repasó. “Yo hablaba todo atropellado. En ese momento la dirigía Bruno Febo Albert y Azucena, la esposa, y me decía “tenés que aprender a hablar, no podés hablar todo atropellado”, entonces me enseñaron a hablar. Recuerdo que la presentación era a las 10 de la mañana, yo iba al Colegio a la tarde, y una vez que me enseñaron me dijeron que hiciera la presentación; empezábamos: “amigos y amigas, muy buenos días. Con ustedes la voz amiga de ROAL Publicidad, una red de altavoces promotora de ventas al servicio del pujante comercio y la industria de General La Madrid”, ahí pasábamos musiquita y pasábamos los avisos de todos los negocios que había”, detalló.
“Realmente era una época, los años ´60 fue una época gloriosa no sólo de General La Madrid, sino del país. El auge del folklore, peñas, conjuntos folklóricos. Me acuerdo que en esa ápoca vino la Ika Renault y se instaló en Argentina. Era una época tan hermosa que después de estar muchos años de decir que estábamos mal decíamos qué bien que estábamos cuando estábamos mal porque el país fue cambiando mucho y para mal, lamentablemente”, apuntó. “Trabajé en ROAL Publicidad unos años, me reemplazó Joni Snaider, el “Rusito” y también Martita Maseiro de locutora porque entre Bruno y Azucena no daban abasto porque teníamos programa a la mañana y a la tarde. Yo me fui a estudiar a La Plata y siguieron ellos”, recordó Jorge.
“Estudié medicina, me recibí y cuando te recibís de médico tenés que buscar una especialidad; me gustaba la cirugía pero si agarrabas un árbol y lo sacudías caían los cirujanos, y en la clínica donde yo trabajaba, empecé a hacer guardia en la Clínica Temperley, en los ratos libre empecé a ayudar a cirujanos urólogos. Uno de ellos que era subdirector del servicio de urología de Lomas de Zamora del Gandulfo le dije sino me llevaba al hospital y me llevó; en el ´81 me recibí como especialista en Urología; 25 años practiqué la urología, operaba tres veces por semana. Cierra la clínica y me quedé sin lugar para hacer la especialidad entonces me dediqué a medicina estética y me metí dos años en la Facultad para hacer Flebología, y una cosa va trayendo a la otra y cada vez que había un congreso había un aparato nuevo: incorporé la ozonoterapia que es muy útil para muchas patologías, la cámara hiperbárica”, describió “Cumplo 50 años de médico y los quise pasar acá, vine hace unos meses para que mi actual esposa, mi cuñado, mi cuñada y mi suegra conocieran mi pueblo, se quedaron enamorados; vieron que las bicicletas quedaban solas en la vereda y nadie se las llevaba, vieron que gente que no nos conocía nos saludaba, los llevé al balneario y daban vueltas carnero. “Nos venimos a La Madrid”, yo no decía nada. “Nos venimos a La Madrid. Mirá la paz y la tranquilidad que hay”, “bueno, sí. Está bien”… la acelerada que me pegaron es muy fuerte entonces tenemos planificado venir a La Madrid”, anticipó. “Estuve averiguando si hay otros especialistas que hicieran lo mismo que yo y no los hay, entonces creo que vamos a poder trabajar bien pero fundamentalmente con tranquilidad. Hemos perdido la costumbre con mi señora de ir al cine, no es el problema ir sino la vuelta, estar mirando para todos lados y estar mirando que no te estén siguiendo, las famosas
“entraderas””, mencionó. “Cuando mi papá queda viudo, mi mamá murió en el ´86, yo venía a visitarlo una vez al mes. En aquel momento era urólogo; estábamos almorzando y sonaba el timbre, a mi viejo le decían “Gringo” y venía alguien y preguntaba por mí. Mi viejo, un tanto para obligarme, me decía: “venite una vez por mes y ponés el consultorio, atendés y de paso nos comemos un asadito”. Tuve que ir a Bahía Blanca a inscribirme porque el Colegio de Médicos de La Madrid corresponde a Bahía Blanca; me inscribí, empecé a trabajar pero no podía operar porque no había dónde hacerlo. Fallece mi papá y terminó el sueño lamatritense de hacer medicina; ahora tengo estas especialidades que se adaptan pero pasa que cuando fallece mi papá queda la casa sola y me llaman del Sindicato de Empleados de Comercio para comprármela”, rememoró
“Hace 30 años que quería entrar a mi casa y no podía, por una cosa u otra; el otro día me contacto con la chica que se encarga de mantenerla limpia y fuimos en bandada con mi señora, mi suegra, mi cuñada y mi cuñado a conocerla, está hermosa; si la pudiera alquilar ahí pondría el consultorio. Me estoy poniendo en contacto con una chica Viera para conseguir una casa para vivir porque necesito al menos tres dormitorios. La intensión está, esperamos la oportunidad”, relató. “Mi infancia… estuve solo hasta los 8 años y me acuerdo que mi mamá estaba planchando y le dije que todos tenían hermanos menos yo; había sufrido mucho con un embarazo perdido hasta que me tuvo. Yo siempre digo que soy de La Madrid pero me llevaron a nacer a Coronel Suárez, a mí y a mi hermano 8 años después, ya ahí tuve mi juguete”, contestó Jorge Baraboglia. “Mi infancia fue en la Escuela N° 1, los compañeros y, claro, cuando pregunto falleció uno u otro, el tremendo dolor de Dardo Scabuzzo, porque cuando te morís te sacan la ficha, el karma… pero no de esa forma. Era muy allegado, desde Primer Grado que en aquella época era Primero Inferior. Tengo un álbum de fotos que me lo hizo él”, mencionó. “Para el fútbol tengo dos piernas izquierdas. Jugábamos mucho a la Paleta; estaba de canchero Américo, que nos dejaba jugar hasta las 6 de la tarde cuando venía y nos decía “ajuera que son las seis”. Era todo muy familiar, muy lindo. El Club Social era el Club. Mi tío Eduardo, el creador del balneario, otro que vivía en Saavedra y mi viejo eran tres puntales de Ingeniero Jorge Newbery; yo fútbol no”, confesó. “De acuerdo a la base de la medicina ortomolecular la base es la buena alimentación. Todos sabemos qué no tenemos que comer, y la gimnasia. Yo voy al gimnasio tres veces por semana como para mover el esqueleto y me han dicho que en La Madrid hay de muy buena calidad. La sorpresa que tengo de cómo ha cambiado de cuando me fui ahora es mucho. La sorpresa agradable que me he llevado y sobre todo mi familia”, destacó. “Me crie como cualquiera de los vecinos. En el año ´95 se hizo un homenaje al Colegio Nacional. Estaba de Rector el señor Luis Lomban, estaba sentado él y le conté quién prendió fuego la palmera; el “Gordo” Pelufo estaba jodiendo con los pelitos, los prendían y los apagaban, vino René Donato y lo agarró de atrás y la palmera se prendió fuego. Estaba el portero Horacio nini a los baldazos pero se incendió; los sospechosos éramos los de Cuarto y Quinto Año así que fuimos todos a la Rectoría, Pelufo, Donato, Penedo yo hubo silencio. En el ´95 le dije quién había sido… en los ´60 aparecieron los primeros grabadores a cinta abierta, yo era el presidente del Club Colegial y teníamos la llave del Colegio, íbamos a hacer las reuniones cuando no había nadie, pasamos por la Rectoría y estaba el grabador, y como trabajaba en ROAL sabía cómo manejarlo, qué tentación, dimos vuelta la cinta y escuchamos que el señor Lomban le decía a los profesores que las clases terminaban el 3 de diciembre pero quería todas las notas el 1 de noviembre; volvimos el grabador a donde estaba, dejamos pasar unos días y cuando las profesoras nos decían que pasáramos a dar la lección le decíamos que no habíamos estudiado; al único que no le dijimos fue a “Gori” Erenchun porque era “traga” se estudiaba hasta la letra chiquita entonces estuvimos todo un mes diciéndoles a los profesores que no habíamos estudiado, después Lomban se enteró de la trampa”, relató.
“Mi papá trabajaba con el carro heredado de mi abuelo. Sentía el ruido, me paraba y lo saludaba. Yo quería trabajar con mi viejo, tenía 11 o 12 años y me mandaba a guardar el carro con los caballos a la quinta de Muscar; el carro fue la movilidad social ascendente: el hijo de un carrero abogado y otro médico. Cuando se hace la ruta de La Madrid ya venían los camiones y el carro no tenía razón de ser porque antes las cosas quedaban en la estación del ferrocarril y las llevaba a buscarlos y repartirlos, entonces mi viejo se reinventa y se hace mayorista de almacén”, detalló sobre su infancia. “Mi papá era representante de una compañía de La Plata, iba a los negocios y recogía los pedidos, y después venía todo lo que había pedido. Me mandaba al correo y al buzón y me decía “decile que va para Bahía”, yo decía “me está cargando” y me entraba la duda entonces llegaba al buzón, miraba para todos lados y le decía “va para Bahía”. Yo pensaba que me estaba cargando pero ante las dudas… miraba para todos lados por las dudas, por si alguien me estaba mirando”, rememoró. “Desde que nací la palabra balneario y el Ford T estaban unipresentes. Con el vehículo nos recorríamos todo, nos íbamos a pescar, a cazar a un campo con mi primo y mi prima… hace como 5 o 6 años fuimos de nuevo a “El Jurado” y era todo soja, sentimos una angustia porque la fauna que había ya no existe; entiendo que la cosa avanza, cuando yo era chico la palabra soja no existía”, subrayó.
“Mi tío dejaba de trabajar en la relojería, mi primo se había ido a estudiar a la casa de unos parientes en Olavarría, y me pasaba a buscar para ir a regar las plantas; sacábamos agua del arroyo y los árboles tenían un metro. A veces había crecidas tan grandes que el agua pasaba por encima de la cubierta por eso iba con un gato que tenía en el Ford T y la levantaba, y salvaba que la correntada se llevara la compuerta… me hubiera gustado que viera lo que es su creación, ha sido un visionario, él con un montón de amigos. Los que disfrutamos somos los de La Madrid y los que vienen de afuera. Como está cuidado, es una cosa extraordinaria, los adelantos”, rescató. “Estaba el edificio viejo, la cantina. Es una hermosura cómo está. Mi cuñado es especialista en hacer asados, yo me hago el burro tomo sol y él hace la comida”, cerró Jorge Baraboglia.
“Estamos muy bien alimentados pero muy mal nutridos”:
“La palabra ortomolecular causaba gracia al principio porque venía de la mano de Moria Casan, entonces cuando la decía causaba gracia; yo le decía a mis colegas, ¿“cuando decís ortopedia u ortografía te reís”? el término viene de Recto y el creador fue Linus Pauling que fue premio Nobel dos veces, de Química y de la Paz, dijo que si nos alimentásemos correctamente el promedio de vida sería de 140 años pero nos hemos alejado tanto de la naturaleza… todas las civilizaciones tuvieron su alcohol, que no está en la naturaleza; tenemos los mismos genes que el hombre de las cavernas con una variación del 0,02 por ciento con respecto a la actualidad; cuando el hombre de las cavernas se baja del árbol y se pone de pie para mirar más lejos empiezan los problemas de várices”, explicó Jorge Baraboglia. “El hombre nace en Africa y tiene todo al alcance de la mano: fruta, verdura pero viene la época del hielo y se convierte en carroñero, tiene tanto hambre que espera a que el tigre que cazó su presa deje algo y comienza a comer lo que puede, cuero, carne, el caracú… cuando comienza a caer grasa y carne, fundamentalmente proteínas, el cerebro comienza a crecer, estamos hablado de hace miles de años, y pasa de 200 a 400 gramos”, ahondó.
“Entonces me lo imagino que tiene un palito en la mano y piensa que si le saca punta tiene una lanza y puede cazar, y así se convierte en cazador, así sigue la evolución”, indicó. “El problema viene hace 4 o 5 millones de años cuando descubre los granos, al principio los comía y le hacía mal, fermentaban y podían llegar a morirse. Hasta que descubre el trigo y comienza a hacer harina que duraba 15 días hasta que la utilizaban; esa harina tenía minerales, vitaminas, oligoelementos. La harina con la que se hacen las medialunas está 4 o 5 meses ya perdió todo, es algo rico, calórico pero con calorías vacías entonces el organismo cuando lo
recibe lo manda al hígado, a la pancita… estamos muy bien alimentados y muy mal nutridos porque el organismo dice estaba muy rico”, remarcó
“Ahí interviene la medicina ortomolecular porque el cigarrillo no está en la naturaleza, la hoja de tabaco puede ser ornamental pero cuando la fumás el humo va al cerebro y los pulmones; el aire que respiramos es 20 por ciento Oxígeno y 80 % Nitrógeno, y si encima le ponemos humo. Los radicales libres, no los políticos, son como si estuvieras en un baile, apretaditos, y te sacaran un brazo, y vos buscás otro para sacárselo, esa reacción en cadena entre átomos rompe todo: la pared de la célula, del núcleo y los cromosomas que tienen los genes, que nos dan las características”, indicó. “Lo que hemos logrado “civilizadamente” nos lleva a tres patologías fundamentales: vejez prematura, enfermedades degenerativas como la artrosis y cáncer, eso es lo que supimos conseguir. Quien se encarga de poner en orden esto es el riñón, el hígado, el aparato digestivo, todo para tratar de eliminar las toxinas que supimos conseguir, las toxinas de los alimentos que no deberíamos consumir más las que vienen de afuera”, subrayó Baraboglia.
“Se habla de enfermedades genéticas, que provienen de la mamá o el papá, son el 20 por ciento el otro 80 vienen de afuera de la ventana, de la polución ambiental”, advirtió.
“Todo eso lo vamos acumulando y en vez de tener una vida de 130-140 años… tengo muchos pacientes jóvenes que tienen enfermedades degenerativas producto de que comemos mal, la obesidad es una pandemia… en la base de la pirámide tienen que estar las frutas y las verduras, aceite de oliva; el aceite de girasol y el de maíz son proinflamatorios para el organismo. La carne está muy discutida, el que es solamente carnívoro hasta que está en el otro extremo los vegetarianos y los veganos que se pasan de vuelta; el hombre es omnívoro, tiene capacidad para comer de todo pero lo hacemos mal”, apuntó el profesional. “A partir de los 45 años la mujer comienza con la perimenopausia, un mes le viene, dos no hasta que arbitrariamente hasta que pasan 365 días no le viene y empieza la menopausia, y encima le viene el climaterio, los calores, juntamente con eso comienza la pérdida del calcio en los huesos y el que no está advertido le da calcio que va a las arterias y las venas. El tratamiento ortomolecular es Vitamina D3, Vitamina K2 y 15 minutos de sol a día, y el calcio vuelve a los huesos”, describió. “A los 25 años comienza a caer el Colageno y a los 30 las hormonas, la primera es la pregnenolona y empezamos con el déficit cognitivo leve, eso sucede porque el hombre de la caverna vivía 20 años en promedio, las chicas pueden quedar embarazadas a los 13 años y la mayor potencia sexual en los varones es a los 16 por esa circunstancia entonces para la naturaleza a los 25 años comienza el declive. Los adelantos médicos y la parafernalia hacen que a los 90 años andemos en bicicleta pero el declive comienza a los 25 y se acentúa a los 30 hasta que nos pican el boleto”, reflexionó por último Jorge Baraboglia. “La vejez no empieza con los años sino con el estado de ánimo y la carencia de hormonas que es lo que canta cómo está el organismo. Hay gente que toma antidepresivos pero el cuerpo es como el auto, por ahí no arranca y le ponés nafta pero sino tiene motor… trabajamos sobre la causa y no sobre la consecuencia. Hay que ir la causa y podemos trabajar mejor sin gastar dinero”, apuntó.
“Tengo ganas de volver y si los ángeles lo desean en 3 o 5 meses estaremos acá, hay que conseguir casa y consultorio. Las ganas están y mi familia que es lo principal se quieren venir antes que yo, lo decidieron antes”, cerró Baraboglia.
