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Tenía un piano de juguete y ahí descubrí que me gustaba la música”

Tenía un piano de juguete y ahí descubrí que me gustaba la música”

Con apenas 13 años recién cumplidos, Joaquín Oliva Uberuaga, es llamado a ser un exquisito pianista. Nacido en Mar del Plata en 2009, el joven sorprende por sus cualidades. “Ninguno de nosotros tenemos que ver con la música”, subrayan sus padres. Ahora Joaquín se distrae, ya que hace unos segundos termina de tocar en el afamado piano del Complejo Cultural “Juan Carlos Pacín”. Mientras juega con su hermano, el artista retoca las teclas del piano y explica que “no es difícil”. Para él, que tiene una memoria prodigiosa y oído absoluto es natural; es que empezó a tocar cuando tenía 4 años y a los 9 interpretó un concierto en el teatro Colón de su ciudad. En su corta carrera ha sido distinguido por su arte y actualmente es alumno del profesor Marcelo Balat, quien hizo el contacto para que pudiera grabar una pieza en el piano de La Madrid. La memoria de Evelina Aitala parece sobrevolar la Sala mientras Joaquín cierra sus ojos e interpreta con maestría el piano.

“No uso partitura. Al estudiar, lo leo varias veces y mientras lo hago voy recordando, después lo toco de memoria. Es un poco complicado porque tenés que memorizar cada nota”, cuenta el joven prodigio que es amante Beethoven, Chopin y Liszt

“Este piano tiene un sonido diferente, tiene muy buen sonido. Me gusta cómo suena”, dice sobre el instrumento que se rinde a sus pies, y a sus manos.

“Empecé a tocar desde muy chiquito. Tenía un piano de juguete y ahí descubrí que me gustaba la música y el piano”, revela Joaquín que ríe cuando se le consulta sobre cómo posiciona sus manos y detalla que “me hicieron hacer ejercicios con las Octavas para mover la muñeca y el dedo firme, presionando bien”. Oliva Uberuaga es un pequeño pero que en poco tiempo más seguramente dará que hablar. Aunque interpreta música clásica no escapa a su edad cronológica y disfruta de lo electro acústico. Joaquín sonríe. Por momentos se tensa y por momentos se relaja, sobre todo cuando se lo invita a interpretar parte de un recital y sin más hecha a rodar su calidad.

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