Personajes: OSCARCITO: “Requiem para una Estrella”
Personajes: OSCARCITO: “Réquiem para una Estrella”
Habías crecido en el seno de una familia que te prodigo muchísimo cariño y
contención .Eras el benjamín. El más mimado pero con una capacidad diferente.
La cultura de la vida la habías obtenido
en la universidad de la calle.
Recorrías todos los sitios del pueblo. Nada era desconocido para vos. Siempre se notaba tu presencia en los bailes, en la misa de la tarde, casamientos, cumpleaños, clubes, desfiles patrios donde te ponías a marchar con la banda y en todos los acontecimientos que sucedían.
Recuerdo nítidamente muchos aspectos de tu personalidad como cuando llegabas al cine Newbery cuando había empezado la función entonces encendías un fosforo y caminando por el pasillo hasta la primera fila te ubicabas en la butaca. Todos los que estaban allí sabían que eras vos. Era algo común que hacías siempre.
Conocías todos los recovecos del balneario, desde el primero hasta el último. Llegabas caminando o en la caja de alguna camioneta que te había recogido en el camino. Disfrutabas en el agua y en la playa retando a los niños que tiraban bolas de arena . Ponías el orden necesario.
Tenias tanto amor que derrochabas ternura a raudales.
Te veía siempre en el almacén de Peloya donde te acogieron cariñosamente. Marcabas los precios de las mercaderías, barrías, hacías mandados ,repartías gas y algunas otras tareas. Cuando llegaba venias hasta mi a saludarme con un abrazo. Te pegabas y me ayudabas a preparar el pedido de mercaderías haciendo caso omiso a los otros empleados que te mandaban a hacer otro trabajo.
Los domingos llegabas a la tarde a mi casa después del partido de futbol a eso de las seis impecablemente vestido con los zapatos brillantes y bien perfumado. Entonces compartíamos un café o un vaso de gaseosa y mirábamos televisión.
Cierta tarde de verano llegaste yo estaba regando el jardín. Sin querer te moje los zapatos y te marchaste muy enojado .Al domingo siguiente sonó el timbre y estabas otra vez en casa. Habías olvidado el incidente.
Llevabas en tu billetera una foto de tu novia inexistente y me la enseñabas (era una foto recortada de una revista).
Cuando te ibas te acompañaba a la puerta y te quedabas mirándome con esa ternura que te salía por los ojos balbuceando palabras inentendibles, como queriéndome demostrar todo tu afecto .Encendías un cigarrillo y salías con tus pasitos cortitos en dirección al centro,” a ver a las muchachas me decías”.
En algún lugar del cielo estas transitando las estrellas. Brillando con tu luz propia, persiguiendo a los ángeles. Registrando de una parte a otra todos los lugares, reconstruyendo en tu memoria todos los momentos. Flotando en el espacio infinito.
Pero lo que más me apena es que te fuiste sin ese abrazo prolongado y fuerte como el de los domingos y eso me llena el alma de tristeza.
