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LA CASA MISTERIOSA
Las nuevas generaciones se preguntan que misterio guarda la casa de la calle Azcuénaga.
Las nuevas generaciones se preguntan que misterio guarda la casa de la calle Azcuénaga.
Puedo afirmar que no esconde ningún misterio porque la conocí.
Aún hoy con su abandono y habitada por duendes sigue siendo hermosa.
Al frente un jardín lleno de flores daba lugar a la entrada a un hall que tenía una mampara con vitrales de colores por donde entraba el sol todo el día.
Tenía muchas dependencias, un garage y un corredor grande que daba al patio.
Antes vivió en esa casa Tota Guido y su mamá. Era en la época que ella noviaba con Raúl Erenchun.
Después vinieron los Arenzo.
Al lado vivía la familia Lara, seguía la peluquería de Coco Bella, la familia Suart( papas de Mónica y Carlos),los Morante (que eran los padres de Puchula y Víctor), mi padre les alquilaba una parte de nuestra casa y mi familia donde hoy es el consultorio del dentista Arroquy. Seguían Naón Tochilovski con su Rebeca y José Lomolino.
Enfrente en la esquina estaba el almacén de ramos generales de los Lomolino que abarcaba una amplia parte de la manzana. Allí vivían Doña Elena (que cocinaba unas empanadas sabrosas) , Luis con su familia. La mamá de Isabel (la gringa como le decíamos) y Chiquito Berón que era costurera y la Chola que trabajaba con sus hermanos en el almacén. Ella nos mandaba con Isabel a la farmacia Mantz a comprar un preparado (diadermina y glicerolado) que usaba para sus manos.
Enfrente del almacén estaba el boliche del Petiso Barbería que vivía con su hermanas todas solteronas. Muy religiosas En ese bar comprábamos unas masitas picantes con forma de pescadito que se tomaban con el vermut. En las mesas caña de durazno acompañando veía jugar a las cartas a Casas, Paquito Basanta y otros parroquianos.
El predio de los Lomolino terminaba con un gran galpón de acopio que estaba justo frente a mi casa.
Veía llegar a Emilio Baraboglia (papá de Bocha y Jorge)en su carro alto con ruedas enormes cargado de leña que había descargado de los vagones del ferrocarril.
Después estaba la familia Etchegno, todos personas grandes y su sobrino Héctor que aparecía en los veranos y se sumaba a nuestro grupo.
Un baldío con un tanque donde el camión regador cargaba agua.
Cuando llegaban los circos iban a esa manga a refrescar a los animales.
Una vez llegó uno muy grande con tigres, leones, osos ,panteras cabritos, monos una jirafa, un hipopótamo y un elefante. Antes de la función desfilaban por las calles del pueblo. El monito iba abrazado al cuello de la jirafa y cuando el elefante apoyaba sus pies en el suelo el asfalto retumbaba. Cerraban el desfile malabaristas ,payasos, equilibristas, magos y demás troupe.
A esa manga de agua de la calle Azcuénaga llevaban a bañar al hipopótamo.
Lo último en la esquina el corralón de la comisaría.
En la esquina de enfrente el corralón municipal, donde una vez hubo una carnicería.
Cruzando en diagonal la fábrica de Dómina que nos despertaba todos los dias con su potente sirena a las siete de la mañana y al mediodía nos anunciaba que había terminado parte de la jornada.
Tenía mucho personal trabajando, incluso mujeres que ensamblaban las puertas placas. Sus aberturas de mucha calidad se enviaban al sur del país.
A una cuadra de mi casa estaba La Usina hoy Edes que funcionaba con motores a combustión y sus enormes máquinas emitían un fuerte ruido que se escuchaba de mi casa,
En diagonal a 25 de Mayo estaban los Cerina que tenían un negocio de repuestos para molinos y otras yerbas.El papá de Carlitos siempre en bici y el flaco en su Ford T con su perrito.
En el umbral de los Cerina nos juntábamos a charlar a la siesta no importaba
si hacía frío o calor.
Después la casa de doña Pascualina y Cirilo Márquez (abuelos de Claudio Benazzi) y otros vecinos que no recuerdo.
En la esquina de 25 de Mayo y Azcuénaga a la tardecita nos reuniamos Isabel, Noemí Sosa, Chicha Pugni, Luis Ullmann, Kuki Tochilovski, Mima López, el Negro Campillo que vivía a la vuelta de la manzana y algún otro que caía en el grupo.
A cierta hora y con el grito de ADENTRO salíamos para nuestras casas.
En la casa misteriosa mientras tanto vivían los viejitos Arenzo y su hijo Quico (el papá de Jorge, Carlitos y el Negro) yo seguía robando flores a través de la reja, era una casa preciosa.
Aún hoy sola ,abandonada y habitada por duendes tiene un encanto peculiar.
TIENE MAGIA.
MARIA ANGELICA FIDALGO.
Junio 2021
